
Y camine hacia una puerta, una puerta grande de madera, me quede frente a ella observándola y decidiendo si debía abrirla o no, en eso sentí un impulso interior que me indico que debía abrirla y lentamente levante mi mano para tomar la manecilla cuando ella sola se abrió. Con duda y miedo empecé a entrar, vi en su interior un gran corredor, largo y angosto, parecía no tener fin, todo estaba oscuro, solo habían pequeños reflejos de luz que me hacía distinguir lo que había dentro, sentí un olor a húmedo. Seguí caminando, vi que habían varias puertas de cada lado, era algo realmente confuso, estaba dentro de un laberinto y no sabía si entrar en alguna de ellas o no, siempre me he dejado llevar por instintos pero esta vez mi mente estaba confundida, mi decisión apagada y mi miedo a flor de piel. En eso observe una puerta azul al final del corredor, tenía un aspecto antiguo, la manecilla estaba oxidada, y tenía indicios de que no había sido abierta durante mucho tiempo, ramas y hojas habían crecido alrededor, sentí que debía abrirla, ¿Por qué abrir la puerta que se notaba no había sido abierta en mucho tiempo? Simplemente así soy yo, alrevesada y esa puerta fue la que llamo mi atención. Poco a poco le di vuelta a la manecilla y al abrirla un rechinido se escuchó, la puerta estaba dura y tuve que utilizar todo mi cuerpo para empujarla, hasta que logré abrir un pedazo en donde podía pasar y con mucho esfuerzo me deslice para entrar. Al pasar del otro lado, sentí una sensación extraña en mis pies, estaba parada en grama, se sentía tan suave y fresca. Levanté mi mirada y observe un cielo azul infinito, voltee mi cabeza para todos lados y vi muchas flores de colores, hasta colores que nunca había visto, fue un mar de sensaciones. Mis oídos empezaron a tomar interés en una música que se escuchaba, era como un canto alegre que me daba paz y tranquilidad, parecían ser ángeles cantando. La piel se me erizo y algo en mi hizo lágrimas cayeran de mis ojos, era un gozo que nunca había tenido, y todos mis sentidos empezaron a activarse, el olor dulce de las flores era tan inmenso pero a la vez tan diferente, pude oler cada aroma. El aire se sentía tan denso, levante mis manos y el aire pasaba por mis dedos, cerré los ojos y me dedique a sentir, a agradecer, llore de felicidad por la oportunidad que tenía de vivir todo esto…. y todavía falta mucho que agradecer!







